Por encima del hombro
"Morir
Es un arte, como cualquier otra cosa.
Yo lo hago excepcionalmente bien"
Sylvia Plath
Abrazó una moneda, la lanzo al aire, la dejó en mi mano mirándome a los ojos. Tu turno, dijo riendo, aquel personaje en atrevida visita.
Sentí un escalofrío, escuchando el canto repetitivo del cristofué con una leve distancia entre nosotros, le espanté con este último vistazo del día. Era la primera vez que sabía que estaba sola en muchos años.
Afuera, un reflejo se disipaba en la compuerta de la carroza, con un color muy gris en la piel. La vestimenta era diferente a mi gusto, y sin zapatos. Otra mujer, auténticamente distinta a lo que soy: una mujer de edad, pero, libre.
Ya estaba en otro día. Les confirmé a todos de irme a vivir al cementerio, sin haber envejecido lo suficiente. Recelosa, no deje de mirar a la otra mujer por encima del hombro.
Ajustes de cuenta
“La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.”
Horacio Quiroga
Arruina y tuerce la piedra de su ignorancia. La vida pasa oculta en el brillo perdido de un sueño. El frío le alerta sobre la herida, y continúa sentado en la acera, creyendo que la sangre se había detenido al llegar a la esquina de su casa. Pobre, su sangre continuaba saltando a chorros como esas cañerías que se rompen y nadie viene a socorrerlas porque están cerca de su misma gente apestando por muerta. Recordé a Quiroga, será que piensa que no le dispararon treinta y tres veces, que parece un colador en medio del callejón, no ve un sólo agujero en su cuerpo, piensa acaso, regresar junto a su mujer con la caja larga, envuelta en papel de regalo donde está el paraguas nuevo que le compró.
Final coherente
“…mis ojos están ya inertes, mientras la visión persiste, viva, intacta, flotando en lo eterno, en la magia del tiempo."
Antonia Palacios
Estando un rato distante de las noticias, para salir temprano de la casa y enviar el cuento a un amigo de Chile. Me entretuve corrigiéndolo, ya que no quería ser muy extensa. Pero, algo se detuvo, algo gris comenzó a cubrir las ventanas; aún así, continué con el oficio.
Fui a la cocina por otra taza de café, ya que el frío estaba apoderándose del piso. Entonces, entró, el sonido, vaya sonido, tembló hasta los marcos de las ventanas, pensé que se podía haber roto uno, por ello, los revisé todos.
Vuelvo al escrito, ya veo que el cuento tiene más palabras, pensé en leerlo, pero otra vez el sonido, el estruendo, no me deja culminar la idea.
Entraron los ladridos de los perros de la cuadra, entretanto, permanecí contando palabras, no deseaba pasarme de lo anunciado. Después, fui a bañarme, preparándome para salir. Me vestí rápido, aunque, seguían aullando los perros, los gritos de un vecino eran ya inevitables omitirlos, y tomé el teléfono para llamarlo, no pude, no había tono; no obstante, no sentí preocupación, aunque nada era normal; el estruendo, el grito, para tomarlo sin importancia. Sentí un escalofrío, me tomó por sorpresa, pensé que era por la larga lluvia desde la madrugada.
Los helicópteros comenzaron a sobrevolar sobre las casas, el ruido, era más fuerte. Me dispuse a salir, cuando un torrente de lluvia me esperaba y entró por la puerta al abrirla. Mojada hasta las rodillas, y lo más, impresionante de todo, es que la casa de mi vecino ya no se veía, estaba bajo el agua, mientras, yo, escribía un cuento de doscientas palabras.
Obra; COLLAGE DIGITAL "MANO"
de Milagro Haack

Trabajo fotográfico de Angelo Bressanutti "Milagro Haack"


2 comentarios:
Mis saludos Andrea y Ricardo..
Solamente me queda decirle gracias por darme cobijo en su espacio.
Quedó hermoso, le diré a Angelo que pase por sus fotos. Y que bueno que te agradaron los textos Ricardo.
Un abrazo a los dos y hasta pronto
Muy agradecida de muy veras
Siempre
Sencillamente
Milagro Haack
Querida Milagro, bienvenida. Te agradezco la generosidad de compartir tu arte, en esta, nuestra casa. En nombre de Andrea y en el mío propio, gracias. Por tu talento, y esa otra rara cualidad: tu humildad. Un abrazo doble.
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